defiende el enfoque de género

Algunos derechos reservados

Publicado: 2010-06-01

Ya había leído antes acerca de las licencias Creative Commons (CC). Lo hice en un diario, meses atrás, y recibí la noticia con una grata sonrisa. Resulta, que ante la manera "oficial" de registrar un obra (musical, literaria, interactica, etc) creada por nosotros, ha aparecido una alternativa que va más acorde con la globalización que vivimos hoy en día en el mundo.

Se trata de reservar algunos derechos de nuestra obra. Esto quiere decir que si por ejemplo soy músico y quiero que mis canciones sean distribuidas gratuitamente a través de internet, podría hacerlo, ya que, de registrar mis temas de manera regular (a través del Indecopi o de alguna entidad como la indeseable Apdayc), la ley no permitiría a las personas descargar mis temas y/o tocarlos en su club o restaurante sin tener que pagarme por derechos de autor.

Para hacerlo más sencillo: Cuando registro mi obra oficialmente, reservo TODOS los derechos. Es decir, en cualquiera de los casos, la persona que hace uso de ella tiene que pagarme regalías por derechos de autor. Y si estás en Perú, esto significa recibir la visita de unos gentiles caballeros que impedirán que hagas música en el caso de que te dediques a ella y se te ocurra tocar mis temas en algún concierto (ver este video).

Por otro lado, cuando registro mi obra bajo una de las licencias CC, solo reservo ALGUNOS derechos. Puedo, por ejemplo, permitir a mis oyentes o lectores reproducir mi obra sin que hagan cambios en ella. Puedo también dejar que la distribuyan y le hagan cambios, o puedo permitir que solo la escuchen y distribuyan. Yo decido.

Esto me parece una gran ventaja para todos aquellos que ya estamos inmersos en el mundo de la globalización y la web 2.0. ¿Por qué?, porque pienso que la mejor manera de pelear contra la piratería (otro término discutible, si tenemos en cuenta que la piratería fue creada gracias a los intereses de grandes empresas que intentaron proteger sus ganancias ante la reproducción de las obras de sus clientes -lean el libro "¿Dónde está el pirata?" de Chicho Durant-) es cambiando nuestra mente y nuestra forma de trabajar. Es demasiado que en estos tiempos intentemos vivir de la venta de discos. El mayor porcentaje de las ganancias se las lleva la disquera. Que me perdonen los amigos -geniales, por cierto- de los No sé quién y los No sé cuántos, pero creo que en lugar de culpar de su retiro a la piratería, tal vez deberían culpar a las grandes empresas que se quedan con el dinero de los grupos musicales. Otro tema en el Perú es que no hay disqueras, ¿o me equivoco?

¿No se puede acaso vivir de los conciertos? Sería una buena pregunta para los cantantes folclóricos, que sacan miles de dólares en una sola noche de concierto y que distribuyen sus discos a través de reproductores particulares que son perseguidos y cargan denuncias millonarias por 'piratas'.

Creo que de lo que sufrimos es de no renovar nuestra mente. En este tiempo se acabó la radio. Se acabó que pasen tu video en MTV. Ahora puedes promocionarte a través de tu página web y llegar a muchas más personas. Es cierto que hay mucha más competencia, pero si eres bueno en lo que haces, ¿acaso no te leerán? ¿no te escucharán?. Entiendo por esto que la internet y la interactividad nos ayuda a ser más competitivos en lo que nos dedicamos.

Hasta el momento encuentro muchas más ventajas en el copyleft (algunos derechos reservados) que en el copyright (todos los derechos reservados), quizás el único problema que encuentro en esto es que ya que registramos nuestras obras para publicarlas en internet, aún no he leído en algún lado que esa licencia nos garantice que se cumpla su objetivo. Es decir, al no existir fiscalización en internet, ¿cómo sabré si en realidad las personas que accedan a mi obra cumplirán con la licencia? ¿Qué sucede si no?

Al fin y al cabo, me parece que el nacimiento de las licencias CC responden y son un intento de frenar el abuso que hacen entidades como Apdayc, que cobran regalías por tocar canciones de cantantes que tienen copyright en conciertos públicos. Si esa es la primera razón, genial. Esperemos que estas licencias se desarrollen aún más y lleguen a cubrir aquella necesidad que acabo de exponer: la de supervisión y fiscalización en el cumplimiento de su protección.

Acabo de encontrar un blog en el cual exponen ampliamente una de las desventajas de estas licencias. Me parece importante y hay que tenerlo en cuenta. Pueden leerlo aquí.


Escrito por

eldiegock

Periodista, músico y un poco más.


Publicado en

Notas de Diego Pajares

Periodismo, actualidad, comunicación audiovisual, música y demás